Fiesta en casa...

¿Alguien me recomienda alguna consolita de dj virtual para instalar en la compu? La idea es que mezcle automáticamente (y lo más decente posible) los temas y me permita bailar en mi propia fiesta.
Ya que estamos, pueden sumar un tema indispensable para este sábado.

Please Please Please, Let Me Get What I Want

Dando vuelta por algunos mp3 blogs llegué a Songs Illinois y encontré una muy buena versión del tema de The Smiths "Please Please Please, Let Me Get What I Want", hecha por un grupo llamado "The Lancaster Orchestra".

La música que escuchan todos...

Hace rato que quiero escribir sobre lo que sigue. Las ganas me vinieron una noche, después de participar de una conversación que, con el transcurso de las horas y la mengua del vino, se acaloró de un modo muy curioso y después se derritió. Una especie de discusión a baño maría entre un amigo, mi novio y yo.

Estábamos en casa, charlando relajados después de cenar. La primera piedra la tiró mi novio al reprocharme por no haber puesto música de fondo y hacer el comentario de que cuando estamos con amigos yo nunca musicalizo por motu proprio (se ocupó de recordármelo porque está harto de pedirme que haga esto). Además, tuvo la insolencia de decir que no entendía para qué tenía yo tantos discos, si después de todo los escuchaba sólo cuando me ponía el discman. En definitiva, me acusaba de cierta actitud egoísta en relación a compartir mi música.

En ese momento, como no me sentí tocada por el disparo, prácticamente no reaccioné. Pero me quedé pensando en que tenía razón: últimamente cuando viene gente a casa no me sale ir a buscar un disco para que suene de fondo. A menos que alguien pida algo en especial o que el objetivo de la reunión sea escuchar música (tengo un amigo con el que nos juntamos a cambiar figuritas y, en esos casos, yo diría que desde que nos saludamos hasta que busco los discos deben pasar unos 20 segundos como máximo). Tampoco funciono así cuando la idea del encuentro es bailar (casi todos mis amigos padecieron algún set de Dj-P).

Me quedé carburando todo esto para dar una respuesta que refutara la acusación de "canutismo musical" que pesaba sobre mí (¡qué odiosos los canutos, esos que creen que tienen la posta y se la guardan para su solitario onanismo!). La verdad es que esa conducta me resulta un poco contradictoria si la comparo con el resto de mis actitudes. Sobre todo porque yo me considero, en cuestiones musicales, una persona muy generosa. Se trata de una cuestión que me sale naturalmente y tal vez linde con el egocentrismo: querer que mis amigos escuchen lo que yo escucho, creer que a los demás la música les puede hacer tan bien como a mí, pensar ingenuamente que todo el mundo experimenta del mismo modo el simple y a la vez complejo proceso de escuchar música.

Todo esto, aunque no lo parezca, explicaba bastante el problema y entonces, después de un rato retruqué: "Si pongo la música que a mí me gusta mientras hablamos, no la puedo escuchar. O mejor dicho, si mientras hablo con ustedes suena música que me gusta, no los puedo escuchar". Y es muy cierto. Toda la vida me pasó. Recuerdo que cuando era adolescente tenía la idea de ser la persona que más gozaba de la música en todo el planeta. Sentía que a los demás no les entusiasmaba tanto como a mí, que no les generaba emocionalmente lo mismo o que no se abstraían tanto del mundo como yo. Alguna vez experimenté la necesidad de ir a apagar el reproductor porque alguien me contaba algo importante, y yo no podía prestar atención. Es que para mí, la música no puede estar "de fondo": yo soy de las personas que jamás pudieron estudiar en un bar.

A pesar de esto que cuento, siempre fui una activista de la difusión musical. A aquellos amigos que alguna vez demostraron un mínimo interés, les he taladrado la cabeza persiguiéndolos para que escucharan tal o cual disco. Unos cuantos me van a dar la razón.

Esto, entonces, derivó hacia la pregunta por la medida del disfrute. A mí me gusta muchísimo la literatura, me he quedado miles de noches en vela para llegar hasta el final de alguna lectura que me impactó profundamente. Estudié una carrera relacionada con la literatura. Pero ni a palos es lo mismo. Y no sabría explicar por qué. También me gusta mucho el cine, que podríamos decir que abarca a estas dos artes, pero tampoco hay punto de comparación. ¿Será una cuestión de gusto nomás o tendrá que ver con modos de percibir y elaborar determinada informacón?

¿Experimenta el mismo tipo de placer aquel al que le apasionan las artes plásticas? ¿y el que se muere por el fútbol? De esto estábamos hablando cuando se armó. Según Gaby, para que una persona pueda sentir placer haciendo algo, tiene que ser mínimamente buena en aquello que hace o, por lo menos, tiene que tener algún tipo de facilidad para esto. Inmeditamente argumentó que mi caso se explicaba por este principio: según él, a mí "me sale" tocar un instrumento o bailar (no significa que lo haga brillantemente, sólo que tengo alguna disposición para eso), y como no me requiere un esfuerzo descomunal, entonces me gusta. Yo retruqué que no tenía nada que ver una cosa con la otra, que gustar de la música es una cosa, practicar música es otra y bailarla, otra completamente diferente. No compró mucho, pero por lo pronto cambió la perspectiva.

La cosa ahora pasaba por el hacer. Gaby cree que nadie puede gozar haciendo algo para lo que es torpe, para lo que no está dotado, nadie puede disfrutar con algo que hace verdaderamente mal. Pablo refutó enumerando ejemplos que no cumplían con la premisa. A mí me vino a la mente la idea del pibe que toca la guitarra desastrozamente y, a pesar de eso, persevera (no importa si triunfa o no, porque esa no es la discusión). O la del tipo que está esperando toda la semana que llegue el viernes para ir a jugar al fútbol y es de madera terciada. Ante eso, la pregunta fue: ¿esas personas se dan cuenta de lo mal que tocan la guitarra, juegan al fútbol, etc? Sí, fue la respuesta de Gaby. Eso se sabe. ¿Y entonces?, ¿qué querés decir con "bien" o "mal"?, pregunté. Desenvolverse, me contestaron. En teoría, estábamos hablando de desenvoltura y no de destacarse. A mí me pareció que no. Al final, yo ya no sabía muy bien de qué se trataba la charla, pero me dio la impresión de que en este tema nadie podía hablar por fuera de su propia experiencia.

En fin, después de gritar un poco por la borrachera, la cosa siguió por otros lados y no hubo ningún acuerdo. Mejor así. Bah, no sé.

Hello, Goodbye

(Beatles)
You say yes, I say no.
You say stop and I say go go go, oh no.
You say goodbye and I say hello
Hello hello
I don't know why you say goodbye, I say hello
Hello hello
I don't know why you say goodbye, I say hello.

I say high, you say low.
You say why and I say I don't know, oh no.
You say goodbye and I say hello
(Hello Goodbye Hello Goodbye) hello hello
(Hello Goodbye) I don't know why you say goodbye,
I say hello
(Hello Goodbye Hello Goodbye) hello hello
(Hello Goodbye) I don't know why you say goodbye
(Hello Goodbye) I say goodbye.

Why why why why why why do you say goodbye
goodbye, oh no?

You say goodbye and I say hello
Hello hello
I don't know why you say goodbye, I say hello
Hello hello
I don't know why you say goodbye, I say hello.

You say yes (I say "yes") I say no
(but I may mean no)
You say stop (I can stay) and I say go go go
(till it's time to go oh), oh no.
You say goodbye and I say hello
Hello hello
I don't know why you say goodbye, I say hello
Hello hello
I don't know why you say goodbye, I say goodbye
Hello hello
I don't know why you say goodbye,
I say hello hello.

Hela heba helloa CHA CHA, hela...

Suenan 3

A la una... Duchess Says: Black Flag (chicas de Canadá)

A las dos... Ezra Reich: I Need A Moment Alone (al pibe le gusta Bowie y se nota)

Y a las...tres... Rose Polenzani: Soul Meets Body (sí, es el cover Death Cab for Cutie!!!)

Canciones Pegajosas



A fines del año pasado, el blog Zona Indie tuvo la muy buena idea de lanzar un compilado de diez canciones que, por estar publicadas bajo la licencia Creative Commons, se pueden copiar, distribuir, exhibir y ejecutar siempre que sea sin fines comerciales y se dé créditos al autor. Las bandas pertenecen a la escena independiente de Buenos Aires y hay varias cosas interesantes. El emprendimiento me parece tan bueno que me sumo a su difusión.
Sin miedo a ser tildados de piratas, pueden bajarlo desde la pagina oficial (¡Viene hasta con arte de tapa y todo!)

Disco Canciones Pegajosas

Seguimos con las chicas nórdicas



Una vez, cuando tenía 12 años, iba con mi hermano Esteban caminando por la avenida Rivadavia hacia el subte y paré en un kiosco. Lo hice casi mecánicamente porque era lo que mi vieja hacía cada mañana antes de ir a trabajar. Nosotros íbamos a buscarla a su trabajo y se ve que a mí me pareció natural hacer lo mismo que ella. Así que paré en ese kiosco y no la imité en el gesto de comprar cigarrilos porque no fumaba, pero sí compré un "súbito" que era la otra cosa que ella pedía junto con sus Jockey suave cortos (aclaro: el "súbito" era una raspadita que estaba de moda en ese momento). Desde la esquina, mi hermano me cagó a pedos porque llegábamos tarde, pero yo me tomé mi tiempo para repetir el ritual.

Cine bajo las estrellas en el Konex



Las películas están buenas (hoy, por ejemplo, dan Happy Together) y el lugar también (no hay que llevarse silla porque allá hay reposeras y sillones). No vi que este ciclo tuviera mucha difusión, así que copio la programación por si alguien está interesado:

lunes 27/02
Happy together (Wong Kar Wai)

martes 28/02
El Silencio del palacio (Moufida Tlatli)

miércoles 01/03
Respiro (Emanuele Crialese)

lunes 06/03
In lhe mood for love (Wong Kar Wai)

martes 07/03
La gente del arrozal (Rithy Panh)

miércoles 08/03
El marido de la peluquera (Patrice Leconte)

lunes 13/03
2046 (Wong Kar Wai)

martes 14/03
El Globo rojo (A!bert Lamorisse)

miércoles 15/03
Hermanas (Julio Solomonoff)

Previa Delfy/Corby

En American, tenemos lo que tú buscas

El año pasado pude conocer New York. Volé a fines de noviembre gracias al sistema de millas de American Airlines del que mi novio era usuario cuando viajaba por laburo. A pesar de que conservo los mejores recuerdos del viaje, todo quedó empañado porque al regresar al país en un vuelo directo los muchachos de American nos perdieron un bolso.

Look! It´s El Perro del Mar




Esto va para los que me preguntaban. Es la chica de la que les hablé.
El Perro del Mar es ella solita. Se llama Sarah Assbrin, es sueca y edita EPs en cd-r (Baby, I've been in a bad place y I've got good news). También tiene un single con Jens Lekman, What's new?
El tema que me gustaba a mí (God Knows) lo saqué de You Gotta Give To Get, su nuevo Ep. También pueden bajarse Look! It´s El Perro del Mar, que es su álbum debut que compila sus canciones editadas en cd-r.

Edit: Acá tienen el enlace para bajar el tema: God Knows

Canciones del 2005

Antes que discos 2005, yo prefiero canciones. Acá va mi lista.

15 varios

01- “The get go” - New Young Pony Club (pueden chusmearlo acá)

02- “God Knows”- El Perro Del Mar - NEW! (tienen que bajarse esto, es una obligación!!! )

03- “Your brother is my only hope”- Eurosport (pedorro, pero me gusta)

04- “Who Left the Lights off Baby”- Guillemots (de Trains To Brazil, acá se puede bajar otro tema de ellos)

05- “Lady Bug (I Just Wanna Be Your)”- Annie (de su nuevo y super recomendable Dj-kicks)

06- “Tu vas partir sans moi”- The Konki Duet (del disco Il Fait Tout Gris)

07- “Bear hides and buffalo”- Cocorosie (de Noah's Ark)

08- “Holiday Home” o la version de “The Model”- Zoot Woman (del disco Living In A Magazine)

09- “If You Want”- Tom Vek (de We Have Sound)

10- “Rent a wreck” - Suburban Kids With Biblical Names (del disco #3, pueden bajar éste y otros temas en Labrador, incluso hay otras cosas interesantes)

11- “Dear Diary”- Roisin Murphy (de Ruby Blue, compite por disco del año)

12- “Devastation”- Malcom Middleton (de Into the Woods)

13- “Do the Whirlwind”- Architecture in Helsinki (de In case we die, otro de mis favoritos)

14- “You Are My Sister”- Antony & the Johnsons (del disco I Am a Bird Now, lo pueden bajar de acá)

15- “Popstar researching oblivion”- Flotation Toy Warning (en Bluffer's Guide to the Flight Deck)

Rockerito punchi-hit del año:

16- “Hard to Beat”- Hard Fi (de Stars of CCTV)

Tema pop del año:

17- "Soul Meets body"- Death Cab for Cutie (del disco Plans)

Pachangueros de año:

18- “Rose”- Who Made Who (del disco Who Made Who, que descubrí gracias a Les Inrocks electrónica, lo pueden bajar de acá)

19- “NY Excuse”- Soulwax (de Any Minute Now)

Tema alegre-bobito del año:

20- “I'm From Barcelona”- We're From Barcelona (si no fuera por Planeta Pop, jamás hubiera escuchado esto)

No les di mucha bola, pero están muy buenos:

21- “Love Me like you”- The Magic Numbers (del disco homónimo)

22- “Over And Over Again (Lost & Found)”- Clap Your Hands Say Yeah (idem)

Se editaron en el 2004, pero los descubrí este año así que valen:

23- “22: The Death of All the Romance”, (de The Dears en No Cities Left)

24- “Time Stands Still”- Cut Copy (de Bright Like Neon Love)

Tema incorrecto- peligroso- pegajoso del orto del año para odiar:

25- “La camisa negra” de Juanes, (no sé si se llama así)

Tema bizarrísimo que descubrí este año (es muy viejo, pero lo descubrí ahora):

26-“Aquarius”- Raphael (no se pierdan la increíble experiencia de escucharlo a Raphael cantando en inglés el tema de Hair!)

Hit nacional del año::

27- “Así”- Doris (de La opereta del gaucho drogado)

Tema melancólico del año:

28- “Weeping Willow”- Sébastien Schuller (de Happiness)

Tema de banda sonora:

29-“Sparring Partner” - Paolo Conte (del soundtrack de 5x2)

Tema francés del año:

30- “Pâle septembre”- Camille (de Le fil, un disco que está atravesado por una sola nota –creo que es si o anda por ahí-. Si prestan atención, van a notar que cada tema comienza y termina con una nota pedal que siempre es la misma)

¡FIESTA AZUL!


Blue Ine!

Aterrizaje

Finalmente, fui a ver un par de cosas. Breves comentarios.
1-Annie en vivo suena muuuuy bien, pero me temo que el show que vi no agrega nada al disco. De todos modos, sigo pensando que es una diosa.

A dónde ir....

Era obvio...tanto tiempo deseando conocer New York para poder ir a tooooodos los recitales del mundo y resulta que las bandas que más me interesan o ya tocaron o tocan dos días después de que abandono la ciudad. En fin, no mal interpreten esto como una queja (soy conciente de que soy afortunada) ... igualmente pienso salirme con la mía.

¿Por qué puede ser tan difícil...? (Diario de una persona para quien las cosas más simples del mundo llegan a ser tareas de alta complejidad)

Me pregunto por qué puede ser tan difícil:

A LA MAÑANA...
-Colocar la cafetera sobre la única hornalla encendida y no sobre cualquiera de las otras tres que quedan libres y, por supuesto, sin fuego.
-Darme cuenta de que hice esto último sin la necesidad de que transcurra media hora.

Una preguntita...

¿Alguien fue a Niceto el sábado pasado a ver a Stereo Total? ¿Qué es lo que cuchicheaban tanto Francoise y Brezel? Pregunto esto porque yo estaba lejos y no veía bien, así que me quedé con la idea de que me estaba perdiendo algo. ¿Me pareció a mí, o los pibes no sabían qué carajo hacer?

Unos criminales....

Ayer a la noche, mientras comía, enganché Criminal, la nueva serie de canal 9. Aparentemente, la agarré desde el principio (tal vez me haya perdido los primeros diez minutos), con lo que ya tengo un buen panorama de cómo viene la cosa.
El primer bloque duró bastante, así que cuando llegó la publicidad, que se extendió un buen rato, aproveché para hacer zapping manteniendo el eje en Criminal.
Después de haber visto media hora seguida de esta serie y después de pasar por todos los noticieros, se podría decir que yo ya estaba lista. A las crónicas de robos, secuestros, asesinatos, tiroteos, etc., que parecen ser las únicas noticias que narran nuestra realidad, ahora hay que agregarle que, en programas como el que vi, se ficcionaliza esa "inseguridad" del modo más directo y repulsivo que pueda existir.

Veamos. Básicamente, dos ejes: una familia de remiseros (hijo: Diego Peretti, padre: Ulises Dumont) y una fiscalía (fiscal: Inés Estévez).
Trama. Orden feliz: la vida simple y familiera de los "Perettis" que son pobres, pero honrados. Ruptura del orden feliz: dos delincuentes asesinan al padre de Peretti de un modo bien violento (primero lo cagan a palos, después le apuntan y al grito de "morite, guacho", le disparan). Aclarción: no sé por qué lo asesinan ya que no vi los primeros minutos, pero aparentemente no sería para robarle, sino porque él presenció un robo y los podría reconocer.
Detalles para condimentar: Peretti escuchando por la radio del remís cómo asesinan a su propio padre. El encuentro tardío con su padre que está muriendo. La escena trágica de Peretti gritando "Nooooooo". La familia "destrozada". La cámara enfocando la silla vacía en la escena de la comida familiar. Y todo así, en esa línea.
Diálogos destacados: Ulises Dumont, hablando con su hijo respecto al robo (o algo así) que él presenció: "Noooo, para qué voy a ir a hacer la denuncia, si esos tienen la puerta de la cárcel abierta, entran y salen cuando quieren...yo quiero vivir tranquilo, sin miedo, ¿sabés lo que hay que hacer con estos? ¡Hay que juntarlos a todos en Plaza de Mayo y matarlos a todos, cagarlos bien a tiros..!."
Después de esto....
1° conflicto que hace avanzar la trama: Peretti, que había escuchado por radio que uno de los asesinos se apodaba "Conejo" (no es ese el apodo real, pero pongámosle "Conejo" porque no me acuerdo), oye en un bar que alguien grita "Vamos, Conejo". Inmediatamente, nuestro hombre sigue al sospechoso hasta la villa (que aparece representada como un lugar donde hay muchos nenitos cagándose a piñas en la calle) y, traumado, regresa a su casa. Al llegar esa noche, su madre llorando le dice que no puede dormir hasta no saber que él ha regresado de su trabajo sano y salvo. Así que luego de pasar una pésima noche con miles de voces hablando en su cabeza, Peretti vuelve a buscar al asesino de su padre a la villa y lo ve justo cuando éste sale en su moto. Obviamente, el muchacho va a la bailanta (¿a dónde más iría un villerito?, ¿a la plaza?). Acto siguiente, Peretti entra al bolichón, encuentra a su enemigo en el baño, donde comprueba que es el verdadero asesino porque nota que tiene colgada la cadenita de su padre, y entonces se paraliza. Tiempo después, juntando odio y valor, nuestro vengador se convierte en asesino al hacer justicia por mano propia matando con un disparo al chico.
Supuesto gancho: Inés Estévez es una fical que investiga al joven criminal y está a punto de capturarlo. Afortunadamente para la historia, esa misma noche, Estévez "llega tarde" a la cumbia en búsqueda de su presa, justo segundos después de que éste ha sido asesinado por Peretti. La serie nos muestra como los dos protagonistas se cruzan en la calle.
Verdadero gancho: Al menos por ahora, nuestro protagonista justiciero tiene todo para que el espectador típico de canal 9 y radio 10, haga empatía con él: la familia es un gran valor y él es un buen hijo que quiere mucho a sus padres, además es muy trabajador y tiene que laburar mucho para mantener a una esposa embarazada, y varios etcéteras que, me imagino, se irán desarrollando. Ahora bien, lo "notable" de la serie es que este "héroe" es un tipo que, cansado de la inseguridad, decide hacer justicia por cuenta propia.

Me pregunto.... ¿Alguién más vio el programa? (no vengan a decirme que para qué lo veo y todo eso porque la verdad es que lo vi entero dado que no podía creer lo que estaba pasando) ¿Alguien más notó el tono tan explícitamente hadadiano? (No es que yo no haya visto nunca nada así, pero la verdad es que me sorprendió que todo fuera tan abierto y además me desilusionó que una actriz como Inés Estevez, que me caía bien, esté metida en un proyecto de estas características)
¿Se dan cuenta de que probablemente muuuuuucha gente que la vio compró ingenuamente esta visión sin ningún tipo de reparo o crítica?
¿Es tan necesario para estos tipos de canal 9 seguir echando leña al fuego, generar más resentimiento, naturalizar la violencia social, estando la situación como está?, ¿no había otro tema para contar?, ¿no les parece demasiado lucrar con algo tan delicado como la inseguridad?
Digo esto porque yo intuyo que, paradójicamente, tratar al tema desde la "ficción" tiene un impacto aún más fuerte que abordarlo desde la "realidad" de las noticias. La gente se compenetra, se involucra, se confunde y equivoca mucho más con una serie que con una noticia. La gente todavía llama a Leyrado "Panigasi" y cree que vive con Mercedes Morán.
Por supuesto, no es que estas cosas que se cuentan no sucedan, pero obviamente Criminal no se va a ocupar de preguntarse por qué está pasando todo esto ni mucho menos.
Yo no voy a decir que habría que censurarlos porque sería entrar en un juego similar al de ellos, pero la verdad es que siento que esta serie es peligrosa y lo peor es que no sé si todos los que están involucrados se dan cuenta de esto.
Así que lo único que voy a decir es: cuidado con lo que miran porque les juro que les puede caer muy mal.

Quien te quita lo reído...

Desde mi punto de vista, el famoso eslogan "La risa es salud" debería ser reformulado en términos más viscerales, algo así como: "cagarse de risa es salud". Digo, una simple risita no es lo mismo que cuando uno tiene esos momentos en los que el cuerpo en su integridad acompaña. En mi caso, debo confesar que los movimientos espásticos son verdaderamente exagerados, pero juro que no es algo que pueda controlar. Tampoco puedo evitar el clásico golpecito de la mano en la mesa escoltando la carcajada. Y ni que hablar del posterior dolor de estómago por estar doblada tanto tiempo.

Cosas en las que creía cuando era chica

En mi niñez (supongo que en la de los demás también) existió una etapa a la que ahora denomino frontera. En este período ya había alcanzado algún raciocinio para sospechar que era lógicamente imposible que un tipo anduviera volando con unos renos por el cielo llevando regalos a los chicos, sin embargo, seguía creyendo en la existencia de Papá Noel.

Música para escuchar viajando en un colectivo en un día de lluvia.

En la parada:
1- Dntel- "Umbrella" (mientras los autos pasan rápido y salpican con el agua de los charcos)
2-The Konki Duet- "Il fait tout gris" (ya me muevo con alguna esperanza de que aparezca el bondi)

Apareció nomás y subo:
3-The Konki Duet- "On dort mieux quand il pleut"

De placeres minúsculos...

-Escribir con una birome con una tinta fluida y oscura (puede ser una con tinta- gel, pero tiene que ser de buena calidad) .
-Encontrar plata en el bolsillo de un pantalón que hace mucho no usaba.
-Advertir que una de las tantas cosas que guardo al pedo pensando en que algún día va a ser útil  ¡efectivamente me termina sirviendo para algo!
-Dejar mensajes "espontáneos" en los contestadores.
-Comer el yogur "yogurísimo con cereales" de La Serenísima.
-Cenar café con leche con tostado de queso los domingos por la noche.
-Llegar a la parada y que en ese mismo instante aparezca el colectivo.
-Llegar a casa, sentarme frente a la compu y comprobar que bajó "ese archivo que quería".

Lentos


Todos los de mi edad debemos haber pasado por la experiencia del baile o asalto durante nuestros años de la primaria (y también, por qué no, al inicio del secundario). No sé sobre qué extraño indicio me estaría basando, pero yo pensaba que eso ya era cosa de otro tiempo, que ya no corría más. El otro día cuando volvía de la pileta me enteré de que esa costumbre sigue vigente: por la ventana de una casa pude divisar a varias parejitas de chicos de unos diez u once años bailando lentos. Se notaba cómo las chicas ponían el codo sobre los hombros de los varones para frenar futuros y altamente probables acercamientos iniciados por ellos. La imagen me partió el corazón.
Recuerdo a la perfección mi primer asalto. Estábamos en cuarto grado y fue en la casa de Vanesa, que vivía en mi cuadra (por eso me pude quedar hasta que todos se fueron y volví sola a casa, súper emocionada). Había mucha expectativa para el momento y fue superada. Todo salió mejor de lo que habíamos esperado. Bailamos primero unos rápidos para entrar en calor (Madonna y Michael Jackson a la cabeza, seguramente) y después se vinieron los lentos. Para mí, danzarina desde la primera hora, el trámite de los lentos era un embole. Igual accedía a bailar con todos sin problema (supongo que por cortesía nunca decía que no, aún a los que no me gustaban ni un poco).
Durante los primeros años de bailes, el momento que más disfrutaba transcurría en la primera hora, que se había establecido como la de los bailables. Me armaba mis propias coreografías y no paraba de saltar (¿Dónde estará ahora Daniel, el chico coreano que me enseñó break-dance? Él y su familia habían llegado hacía muy poco de su país y me aseguraba que allá lo único que se pasaba en las fiestas era break-dance y que todo el mundo lo bailaba bien. Daniel no quiso tener por discípulo a nadie del grado -supongo que para no perder protagonismo en el tema- pero yo le insistí tanto que lo convencí y me dio algunas clases durante los recreos).
Con el tiempo, la cosa fue cambiando. Debo admitir que me puse más romántica y ya por los doce o trece me encantaba eso de bailar lento con el chico que te gustaba, estar abrazados cada vez más cerca, mirarse después de planearlo durante una hora y media, y fingir que uno "deja" que el beso llegue. En fin, es cursi y lo sé, pero no me digan que no estaba buenísimo cuando se te daba.
Ayer escuché en la radio "Live to tell" de Madonna y se me puso la piel de gallina porque ese era mi lento favorito. Lo bailaba a toda costa, me sabía la letra, me parecía la canción más triste de todas las que conocía (mis lentos favoritos eran inevitablemente trágicos). Tratando de recordar qué otros me gustaban, me vinieron a la cabeza "Total Eclipse of the heart", de Bonnie Tyler, "The Captain of Her Heart", de Double, y otras cosas por el estilo. La verdad es que ahora no podría sostener defensa de mucha de esa música as-penosa (cosa que no sucede con los temas grasas bailables, muchos de los cuales sí puedo seguir escuchando y me siguen pareciendo temazos).
Bueno, si alguien se acuerda de alguno de esa época que se pueda seguir escuchando, avise que me entraron ganas de bailarme un buen lentito.

La furia de los sudacas

Escena 1. Este post iba a ser escrito por mi “amigo personal” Facundo Meli. Pero resulta que este fin de semana a Facu se le quemó la máquina y no me mandó nada. Aclarado este tema, pasamos al siguiente.

Escena 2. Estoy en condiciones de decir que Obit, lo nuevo de La Fura dels Baus, es un show altamente “no recomendable”. Todavía me pregunto por qué, a pesar de que todo el mundo nos dijo que era una mierda, decidimos ir. No lo sé, pero el hecho de advertir a los demás sobre lo patético de este espectáculo se está convirtiendo en un deber. A pesar de esto, no me arrepiento de haber ido. Este no-arrepentimiento responde a varias razones. La primera tiene que ver con haber presenciado, a la salida, una segunda función protagonizada por la gente que se sentía no sólo disconforme con la calidad de lo que había visto, sino que también se consideraba burlada. La segunda es más insólita aún: me devolvieron mi dinero.

Escena 3. Crónica. El sábado pasado fui a ver la función junto con un grupo de diez amigos. Llegamos, cola, adentro. La primera señal de que algo andaba mal me la dio uno de los organizadores cuando esperábamos en el lobby para ingresar al predio. Estaba comentando con mi hermana que me fastidiaba ser obligada a dejar mi cartera en el guardarropas y encima tener que pagarles los dos pesos que pedían, cuando, de la nada, apareció un tipo con una credencial en su camisa gritándome que yo no tenía que hacer ningún escándalo por ese motivo (cuando el escándalo lo estaba protagonizando él) y que ellos me iban a solucionar “mi” problema. En fin, yo dejé mi cartera nomás y les pagué sus putos dos pesos porque si no, no me dejaban entrar. A partir de esta marca, todo lo que sucedió fue in crescendo en su nivel de patetismo.

Escena 4. Descripción. El primer “plato” del show consiste en el ingreso a un receptáculo cuadrado, donde uno “supuestamente” se encuentra con gente que ha respondido a una serie de preguntas de forma similar. ¿De qué se trata esto? Bueno, para acceder a este lugar es necesario entregar una encuesta (con consignas del tipo: "Para mí la muerte es...") que es “clasificada” en tiempo record y, luego, cada persona recibe un código. Yo era BE (sector “B”, función: empujadora). Al presentarse en este primer ambiente, a uno le pintan la cara con témperas y recibe un guardapolvo de plástico. Varias personas realizan indicaciones al público acerca de las instrucciones del juego y aquí comienza la faceta “Telematch” de la cosa. Básicamente: se forman filas y, mientras que un grupo tiene que empujar una gran pared cuya base contiene ruedas que permiten su movilidad, el otro grupo debe cargar con unas lanzas de considerable altura y conseguir pinchar una especie de dona que se halla del otro lado del muro. Para dar coraje a cada equipo, sobre la medianera de cada estructura, se encuentra parado un coach que alienta y ofrece una clase de aerobics a modo de ejercicio de precalentamiento, acompañada de cánticos y palmas. Comienza el juego y, luego de tres o cuatro intentos aburridísimos (y altamente peligrosos), se suspende y salen a la vista carteles con leyendas del tipo “¿Ganar qué?”, “¿Por qué luchás?”, “¿Ataque o defensa?”, “¿Quién pone las normas?”, que bien podrían ser slogans marquetineros de una campaña de celulares. Corten. Cuadro siguiente. ¿Acción? Gran parte del público comienza a pasearse por todos lados con ataúdes chiquitos, zapatos y muñecos despedazados. Un tipo camina en bolas y, en el centro, una chica baila adentro de una caja con paredes de papel mientras pinta la frase “mueres solo, naces solo”. Vale aclarar que esto, teóricamente, respondería a la idea de un show pensado como una función “no para ver, sino para hacer”. La compañía se presenta como artistas que no sólo “hacen, sino que también hacen hacer a los demás”. Por último, dos actores con tachos y baldes tocan una secuencia rítmica muy rudimentaria y la gente los acompaña. Se enciende una pantalla con la frase “Ahora, cómete la vida”. Fin de la función.

Escena 5. Gente gritando en el hall. “Chorros, chorros, quereeemos la plata, quereemos la plata”. Nadie da la cara, salvo empleados de seguridad que comentan que la situación de escrache se repite todas las noches (incluso alguien, off-the-record, susurra que la productora del espectáculo no ha invertido el dinero acordado y que hacen falta muchos materiales de escenografía). Ante respuestas absurdas y la ausencia completa de los responsables del evento, la ira popular crece. La indignación no pasa por haber presenciado un espectáculo de mala calidad, sino por la sensación de haber sido utilizados por una manga de chantas que no realizaron ni el más mínimo esfuerzo para generar algo (ya sea del orden de lo artístico, lo ideológico, lo físico, etc.). Nos enteramos de que toda la gente que participaba, daba instrucciones sobre el juego, deambulaba con carteles y alzaba zapatos y muñecos, era parte del público que había sido “entrenado” una hora antes de la función. Yo sabía de esto, pero al comprar mi entrada para participar de un espectáculo interactivo, mi presupuesto era que su valor se hallaba precisamente en ese “hacer hacer a la gente”. Cualquiera puede “hacer hacer algo”, pero si se trata de un evento de las dimensiones de éste, con una entrada que cuesta entre 45 y 55 pesos, se supone que debe haber, por lo menos, una estructura de fondo. Aquí no hay nada, absolutamente nada. Era como haber ido a un recital en el que la banda hizo playback la mitad del show y la otra mitad pidió al público que cante las canciones . La única posibilidad de un “algo” que suceda está, exactamente, en aquello que ellos mismos se ocupan de evidenciar y deslegitimar: el juego. “¿Ganar qué?”, se preguntan ellos. No creo que nadie se haya preguntado eso ni antes ni después de jugar. Por lo menos no en ese contexto. La cosa pasaba por jugar, por lo lúdico y punto (aún a pesar de lo poco entretenido del juego). Y no creo que esto se pueda extrapolar al contexto de la humanidad en guerra que La Fura pretende condenar. Simplemente, porque no se trataba de una lucha por el poder y porque nadie esperaba ganar un auto 0 km al participar. Finalmente, la base desde la cual parte la obra es extremadamente ingenua. Me parece que pensar que las guerras se generan porque la gente, por naturaleza, quiere ganar, es una visión muy simplista de los hechos.

Escena 6. La idea “el espectador es parte del espectáculo” termina convertida en una excusa perfecta para afanar. La gente se organiza y nadie se va: el show siguiente no puede empezar. Por momentos, la situación parece la de una asamblea cacerolera, pero acá el punto no pasa sólo por la guita, sino por saltar a la acción y no permitir que estos tipos se la lleven tan de arriba. Yo jamás me imaginé que nos iban a devolver la plata. Me sentía espectadora de un nuevo espectáculo que era mucho más divertido e interesante que el primero. En un momento, Dodi dice: “No hablen más chicos, el tema acá no es discursivo, sino del orden de los hechos, hay que romperles todo”. Tiene razón, esto serviría demostrarles que aprendimos muy bien el discurso que ellos mismos acababan de vendernos. Pero no rompemos nada. Al rato aparece alguien y nos dice que nos devuelven la plata. Game Over, Fura.

Cosas que me gustaría que me gustaran

La idea es listar todas aquellas cosas que desearía poder disfrutar porque noto que ofrecen grandes satisfacciones a los demás, pero que en mi caso no producen ningún tipo de placer.

Rubro Comidas:

-El chorizo y su gran hijo el choripán: no hay caso, lo huelo y me da asco. Sé que me estoy perdiendo de algo único, pero no puedo lograr que me guste. No me sucede lo mismo con la morcilla. No tengo ningún interés en que me guste.

- El Nesquik: la merienda en casa era sagrada y las chocolatadas, habituales. Todos (hermanos, primos, amigos, colados) tomando nesquik menos yo. Creo que poder tomarse un Nesquik con vainillas a las 5 pm es seguir siendo niño un rato más (igual no desespero, yo encuentro otras formas).

- Los alfajores: apenas tolero los de tapa dura, pero no lo consigo con los blandos. Este tema ha despertado serios debates.

- El choclo: varias veces lo intenté en alguna playa brasilera, con las mejores condiciones que podrían darse y no funcionó...Una lástima.

Rubro deportes:

-Salir a correr: definitivamente, tengo un espíritu larva bastante desarrollado. La sensación del "después" está muy buena, el problema es arrancar...

Rubro música:

-Bob Dylan y el folk en general. No me maten. Me estoy perdiendo de algo, lo sé. Pero todavía no me llegó la hora (de todos modos, Ricky Lee Jones me encanta). Tampoco me muero por el blues, pero es diferente. No tengo demasiadas intenciones en convertirme en amante del blues.

Rubro danza:

-Bailar tango. Quise. Probé y no funcionó. Aparentemente no soy propensa a los movimientos lentos, continuos y ligados. Más bién diría que tengo un espíritu "espástico". Durante mis escasas clases de tango, descubrí que soy una persona muy eléctrica. Por ahora lo mío es bailar pop, break- dance, algún que otro ritmo brasilero...

Harta de las picadas

No debería usar “harta”. Es una palabra que me suena muy suave, sin fuerza. Es, un poco, como decir “hinchada las bolas”: no representa cabalmente una sensación como la que yo tengo, que es una mezcla de hartazgo, indignación, desilusión, y otras cosas más. Pero vamos a quedarnos con “harta”. Estoy harta y lo pronuncio “hAARRRRRRta” de las picadas de autos que se corren en zonas que están urbanizadas. La última vez que las sufrí en carne propia, venía en auto en dirección a mi casa y, en distintos puntos de la avenida Libertador, nos pasó bien finito una caravana de pelotudos que iban a una velocidad que no podría calcular pero, les juro, asusta a cualquiera.

Mi reacción inmediata fue la puteada, por supuesto. Entonces, le comenté a mi novio que este tema me sacaba y que no podía creer que siguieran corriendo picadas en la ciudad después de todos los accidentes que hubo por esto. Recuerdo que él me dijo “bueno, ¿por qué no vas a hacer una denuncia?”. Yo ni siquiera había contemplado la opción. Me daba pereza, pero me pareció que tenía que hacer eso y fuimos hasta la comisaría. Cuando llegué, me preguntaron qué necesitaba y yo les conté que en Libertador estaban corriendo hacía un buen rato y que en la estación de servicio de la calle La Pampa estaban todos los autos preparándose para salir. Bueno “andate para tu casa que ahora vamos a ver”, me respondieron con una absoluta naturalidad. “¿Nadie les avisó antes que yo?”, pregunté. “No. A veces llaman para quejarse, pero hoy no.”

No es importante saber si fueron o no, porque éste no es el punto que quiero señalar, pero, para terminar con la anécdota, les cuento que sí, fueron, rajaron a todo el mundo a su casa y chau, a otro tema. Pero mi tema es que la cosa siguió. Soy testigo: vivo cerca de Libertador y con frecuencia me despierto a la madrugada por las frenadas y, a veces, algún choque. Testigos son también los tipos de la estación de servicio. Ellos están laburando en una curva jodida de la avenida, lo que parece ser una parte “emocionante” del recorrido. ¿Alguna vez hicieron algo? No lo creo. Aparentemente, nadie piensa que algún día puede pasar algo y nadie se mueve.

Una sensación similar tuve el otro día cuando, a punto de cruzar la vía del tren en la esquina de casa, me detuvo un empleado del ferrocarril que está especialmente contratado para detener a silbatazos a la gente que, a pesar de que ve la luz roja, la barrera baja y escucha la señal sonora, cruza igual. Parada ahí, pude observar como todos los que pasaban debían ser advertidos por este hombre y muy pocos le hacían caso. En ese cruce hay una curva y el tema es que cuando un tren que va hacia una dirección sale de la estación, el otro que llega no se ve. Y es muy peligroso. Para todos, no sólo para el que cruza, sino también para los que van arriba del tren.

Este tipo de episodios parecen ser parte de una lógica que nos conforma y de la cual pienso que va a ser muy difícil salir. Digo: yo también iba a seguir cruzando, a pesar de que el tipo me tocaba el silbato y me hacía que no con la mano. Tal vez algún amigo mío haya corrido picadas viviéndolo como una aventura y no como un crimen. Y etc.

Veo por la tele a los padres de los muertos en Cromañon queriendo comerse crudo a Chabán y los comprendo, siento una tristeza terrible, pero esa gente jamás va a entender que una cosa así pasa porque hay una irresponsabilidad colectiva que está presente en todos nosotros y un mal día pasan cosas grosas como lo que pasó. No sé si ellos tienen que entenderlo, no les sirve de nada. Pero, ¿y los demás? ¿El periodismo, por ejemplo? ¿Los políticos? ¿Mis amigos? ¿Mis vecinos? ¿Los demás qué?

Sesiones de Morning Becomes Eclectic.

Gracias al blog de Planeta Pop, me enteré de que en la página de la emisora KCRW están disponibles varias sesiones de música grabadas en vivo en el programa Morning becomes eclectic. Están muy buenas y además vienen con video.

Si les interesa, dense una vuelta por las de Andrew Bird , Bloc Party, Josh Rouse, The Decemberists, Nouvelle Vague

Otros: Amos Lee, M Ward, Beck, Ed harcourt, Loudon Wainwright III; Chris & Thomas, Moby, Crooked Fingers. Every Move A Picture, M83, etc.




Del fichín al casete, del casete al cd, del cd al mp3


Cuando cursaba el secundario, mi vieja me daba todos los días cincuenta centavos para las religiosas Cerealitas del segundo recreo. En primer año, cuando no los gastaba, me iba a Sacoa a la salida y me jugaba unos fichines (Terminator, Locos Adams, Wonderboy, Bubble Bobble, etc). En segundo, empecé a comprarme casetes. La cuenta era simple: 50 centavos cada 5 días = $2,50, y si a eso le sumaba los puchos de algún que otro vuelto de las compras, llegaba a los 4 o 5 pesos por semana. Y esto era fácilmente convertible a mercancía musical (téngase en cuenta que mi colegio quedaba a dos cuadras del Parque Rivadavia y a una de Musimundo).

Me acuerdo de que en Musimundo, justo un momento antes de que todo fuera cd, se conseguían casetes viejos que estaban de oferta. Yo no tenía idea de nada, así que se ve que comencé por el rock nacional porque era, prácticamente, lo único barato (y por lo tanto, accesible para mí). Así es que llegué a tener casi todo Sui Generis y Serú Girán. También estaban regalados algunos de Moris, Virus, Vox Dei, Almendra, Pescado, Los Abuelos, Calamaro, Roque Narvaja, etc. Una vez agotado ese stock de liquidación, enganché lo que para mí en ese entonces era la onda "Rock que suena viejo". Recuerdo haber comprado uno de los Kinks a 2,50 y varios de Elvis y Beach Boys a $5. Una vez adquirí uno que se llamaba "Viejitos piolas internacionales".

Por suerte todo tiene su fin, así que cuando las ofertas y los casetes se acabaron, tuve que empezar a buscar información por mí misma. Lo que recomendaban en la 13/20, (revista que ahora, con una mirada más lejana y anhelante de cierta inocencia perdida, recuperó su dignidad) me parecía bastante pobre. Así que empecé a comprarme otras revistas (una de las que buscaba en el parque era la Pelo de los 80', que además venía con acordes para la guitarra). Ya con la info estudiada, iba y les pedía a los puesteros del domingo algo específico. A veces, me quedaba hablando con alguno para me recomendara cosas. Volvía a casa verdaderamente contenta porque veía que los tipos se interesaban en lo que yo les pedía, me trataban con respeto, me conseguían todo.  Una vez un amigo que era más grande me bajó el orgullo de un hondazo: "Tenés 16 años y andás con esa remerita cortita de los Beatles: en una de esas los viejos te quieren coger, tarada". Yo creía que era porque les pedía cosas de Thomas Dolby.

Lleguemos a donde quiero ir. La cosa es que para mí, comprar música ya era todo una práctica (que ya a mis 15 se había complejizado aún más porque había comenzado a consumir cds). Y también el momento de escuchar música se correspondía en intensidad con aquella actividad. En esa época, cada casete o cd era escudrinado por mí minuciosamente. Cada adquisición requería un verdadero esfuerzo: evitar las Cerealitas del recreo, comprar las revistas, buscar la información, saber a quién preguntarle, etc. Además, se trataba de un casete por semana (con suerte dos). Un cd al mes. Cuando me compraba uno de los Beatles, la primera escucha era un momento sublime: me tiraba en la cama con el arte de tapa en mano y me quedaba ahí desde la primera canción hasta la última. Me sabía los nombres de los músicos que habían participado en cada toma, los arregladores, los productores, etc.

Obviamente, la llegada de internet y del formato mp3 cambió mi vida. Si tuviera que dedicarle toda la energía que le consagraba antes a cada "novedad", mis días serían un desquicio absoluto. Hay tanto para escuchar que ya me es imposible disfrutar de un nuevo archivo bajado con la misma intensidad con la antes solía recibir cada descubrimiento. Y la verdad es que no sé qué pensar de esta nueva situación. Digo esto porque vale la pena aclarar que no cambiaría por nada del mundo esta nueva posibilidad que hoy tengo de acceder a la información y a la música. Creo que, definitivamente, internet me hace bien: abre mi cabeza musical.

Por otra parte, en estos días, no hay que hacer mucho para llegar a los discos que están fuera de nuestro circuito comercial. Cualquiera que tenga la suerte de tener computadora y poder pagar una conexión a intenet logra alcanzar miles de mundos con sólo dos acciones: entrar a una página (All Music, por ejemplo), escribir un nombre, clickear referencias o artistas similares, hacer copypaste en un programa para bajar música y listo. Y se gana mucho, pero también se pierde. Yo perdí cierto "sano fetichismo" que tenía con mi música. Hace años que no me preocupo por saber sobre los productores, arregladores, técnicos etc., ya no estudio las carátulas y apenas puedo recordar el nombre de los discos nuevos, mucho menos de las canciones. Me da un poco de nostalgia, pero no me quita el sueño, después de todo es música. Lo único que me resulta realmente alarmante es la posibilidad que existe siempre de perderme en una de mis escuchas "zapping" la chance de encontrarme con uno de esos discos que te hacen feliz, te vuelan la cabeza, te cambian algo. En general, esos discos no pueden ser valorados como es debido con sólo una o dos escuchas, porque necesitan tiempo, asimilación. Y hay tanto para rastrear...

En fin, se abrió el panorama (tal vez demasiado), pero debo decir que cada vez que le doy play al winamp por primera vez en un archivo recién bajado, yo todavía conservo una enorme esperanza que se renueva todos los días con el siguiente track.

Hay que hacer esto...

Entren a este sitio y vean cómo sería su cara en versión afroamericana, asiática, comic (aconsejable), cuadro de Botticelli, etc. Se trata de The Face Transformer, una aplicación Java desarrollada por el Perception Laboratory de la Escuela de Psicología de la Universidad de St Andrews, en Escocia. Hay que subir una imagen y seguir las instrucciones que el programa nos va dando para conseguir cambiar la apariencia de edad, sexo o raza de un rostro humano.

Recomendaciones para que salga bien: el programa no es perfecto, pero para que quede lo mejor posible, tienen que elegir una foto de cara que no pese mucho (si no tienen una, pueden tomar una de cuerpo entero y recortarle la parte del rostro con un programita de imagenes). Cuando la carguen en la página, tienen que hacer una buena selección del contorno de la cara con una herramienta que es un cuadrado naranja y el próximo paso es centrar los ojos y la boca. Ready!!! A elegir la transformación!!! El único problema es que el servidor, por alguna razón no deja salvar las fotos (si alguien lo logra que me avise).