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El timbre de los yayos


Recién, mientras buscaba un post en este blog fantasma, me di cuenta de dos cosas:

1- Cuando lo abrí, dije que iba a armar dos top five que suelen generar polémica entre mis amigos. Uno es el de mis cinco comidas; el otro se refiere a nombres de calles de Buenos Aires. En estos días algo voy a publicar, no porque tenga ganas de escribir sobre eso, sino porque odio tener cosas pendientes.

2- En el post sobre la risa, no quedó asentada una de las mejores anécdotas familiares que involucran a la yaya y que provoca carcajadas por doquier: la historia del timbre de los yayos.

La yaya dixit 3



(Mamá, papá, el yayo, la yaya, Gaby y yo en el cuartito de Laia viendo en un mini-monitor de computadora Boca-River por internet. La yaya, bastante aburrida, no para de hablar en un continuo intento de conseguir que alguien le dé algo de bola.)

Una del yayo


Súper picada en honor al cumple de mi vieja. Producida por Gaby, o sea, superproducida. Todo prolijamente exhibido, como se imaginarán.

La yaya dixit


Hasta el domingo pasado, había contemplado muchas veces la posibilidad de inaugurar la sección "la yaya dixit", pero siempre mi memoria fallaba y se diluían en la nada verdaderas joyas del discurso yayístico. Incluso, es posible que este preciso intento quede en un mero amague.
Que sea lo que sea, pero de todos modos quiero dejar en claro que los comentarios de la yaya se merecen una sección entera y me arriesgo a pensar que podría existir un blog llamado "lodijolayaya.blogspot.com".
Decía que, hasta el domingo pasado, siempre había tenido la idea fugaz (como tantas otras) y luego nada me movilizaba a realizarla.

ACLARACIÓN: Los que entran a este blog sin conocerme y, por lo tanto, no saben de quién estoy hablando, se perderán de una magia que yo no puedo transmitir por esta vía. Mi abuela es un verdadero personaje. Y ya sé que todos piensan que sus abuelas también son personajes, pero en este caso creanmé que estoy hablando de un caso muy serio, fuera de todo manual posible.

En fin, la cosa es que mientras veíamos la final del campeonato mundial de fútbol, hubo una seguidilla de frases memorables que no pude dejar escapar.
Acá van, y explico antes que estamos hablando de una persona que ve muchas horas semanales de fútbol, dado que el yayo es un gran consumidor y ella por propiedad transitiva se prende a la pantalla como una más. (De hecho, hace poco me preguntó por qué todavía no la había felicitado por el campeonato que había ganado el Barcelona)

1- Cuando Francia hizo el primer gol, en el intento de un gesto solidario con la derrota argentina:
"Qué bueno que gane Francia porque a los alemanes los odio"

2- Mientras se pateaban los penales (y ya adavertida por nosotros de que el rival de Francia no era Alemania sino Italia):
"Una pregunta: cuando el jugador italiano patea...¿el arquero que ataja es italiano o francés?

3- Cuando estabamos todos especulando por qué Zidane había pegado el cabezazo y, tal vez, considerando que cuando empezó el partido el yayo había comentado que Zidane es millonario:
"Y tal vez le pagaron para que lo hiciera"