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Lo bueno de tener perro

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Desde hace ya unos meses soy una integrante más del mundo de los poseedores de perros. Debo decir "mundo" porque realmente creo que se abre una nueva dimensión: si no fuera por Mona, jamás me hubiese dado cuenta de la cantidad de veterinarias que existen en esta ciudad, ni se me hubiera cruzado por la cabeza conversar con nadie en la plaza, ni muchísimo menos podría haber imaginado la existencia de¨clanes de vecinos¨que se juntan allí a socializarse con la excusa de estar socializando a sus mascotas.

Desde que tengo perra, de boca de los que comparten esta experiencia, escucho todo tipo de comentarios sobre las ventajas de tener una mascota perruna: que son muy fieles, que son muy cariñosos, que no te reprochan nada, que siempre te reciben como si no te hubieran visto en años, que son como hijos, que te "sacan" de tu casa cuando estás deprimido/a, que son buenísimos para los chicos, etc.
Comparto muchos de estos puntos de vista (creo que cuando uno quiere a su perro, no puede dejar de adscribir a estos postulados: no hay salida, es indefectiblemente así). De todos modos, yo estuve pensando un poco y llegué a la conclusión de que lo más destacable no pasa por ninguna de las razones anteriormente esbozadas. Para mí, lo mejor de tener perro es lo que uno termina diciendo o pensando gracias a la presencia en nuestras vidas del amado pichicho: con frecuencia me escucho a mí misma esbozar ideas que jamás imaginé que podrían salir de mi boca (o lo peor, de mi mente).
Debería grabar alguna de las conversaciones sobre las "gracias" de nuestros cachorros, que suelo tener en el parque. Cualquiera sería botón más que suficiente para sustentar lo que digo.
Aquí va un diálogo con la dueña de una cachorra de labrador:

-Yo: ¡Uy, mirá, se te fue..!
-Dueña de labrador: ¡Ah, sí! Fue a hacer sus necesidades, a ella le gusta estar sola en esos momentos.
-Yo: Ajá. Esto prue
ba, entonces, que lo que pensaba sobre Mona no es tan descabellado: ¿no te pasa que cuando la sacás con la correa y de golpe para en la calle a hacer número dos, te mira con un gesto púdico? A mí me da la sensación de que la perra está queriendo decir "y bueno... no me gusta que me mires cuando estoy haciendo, pero con ese collar que me ponés, no me queda otra que hacerte partícipe...O incluso, cuando era más cachorrita, me parecía que me decía: "¿es esto lo que querías, verdad? Tomá, te la dedico... "
-Dueña del labrador: Síiiiiii... sabés que sí... A la mía parece que le diera vergüenza delante de mí.




La más grave creo que fue esta:

Yo (viendo pasar un perro callejero): Ay, pobrecito... La verdad es que ahora entiendo un poco a Nicole Kidman (en realidad quería decir Nicole Newman, pero bueno, me las confundo).
Gaby: ¿¿??
Yo: y sí... es que ahora me dan pena los perritos abandonados...


Ok. Reconozco que esta última de Nicole es grave... pero: ¿debería callar estas intimidades? ¡Naaaaa! Todos tenemos un costado sensiblemente incorrecto: a mí me tocó con la perra (no se asusten, no le voy a festejar el cumpleaños a lo yanqui, en un pelotero para perros) Así que mientras la cosa no esté para medicar, ¡ventilemos nomás!

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