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La conjura de los yesos

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A ver, vamos por partes. ¿Creen en las casualidades? ¿No? Bueno, presten atención a este diálogo vía mail entre mis amigas y yo (está todo en mi casilla de google groups, se lo juro).


L: No sé si puedo ir el jueves porque mi novio está enyesado y (blablabla)
K: Es la época, mi hermana también estuvo enyesada hasta hace dos días...
Yo: Ah, no... lo de "es la época" para referirse a la serie de enyesamientos es insuperable.
K: En mi laburo enyesaron a dos la semana pasada, también. ¡Está de moda el yeso, che!
C: Y sí, es la época. Petra tuvo la última operación ayer y...¡yeso! (Petra es la gata de C)
L: No puedo creer que a tu gata también la enyesaron... eso sí es insólito. Los gatos siempre caen bien parados...
Yo: (inmediatamente luego de cortar el teléfono con LK, otra amiga) Ah no........¡NO SABEN LO QUE ME ACABA DE PASAR! Me llamó LK para contarme que el domingo, bajando por la escalera se cayó y... ¡LA ENYESARON!

Al instante, se inauguró la sección teoría: L sacó la conclusión de que la gente sale más, no se queda en su casa como en la época invernal, viendo tv, morfando a lo loco... Entonces, al salir más, se expone a los peligros del mundo exterior.

Creo que esta hipótesis, a pesar de ofrecer una explicación muy tentadora, podría refutarse si pensamos en otras primaveras: yo no tengo la impresión de que cada vez que surge el primer calor, automáticamente uno comienza a escuchar comentarios de personas accidentadas (pero, bueno, no sé, tal vez sea yo que nunca presté atención a estas anécdotas). Así que voy a esbozar otra opción.

Para mí, se trata del efecto "pumas". El fenómeno se produce cuando la gente comienza a creerse un Pichot, un Ledesma, o un Hassan, que en los partidos se la pasan poniendo el cuerpo contra todo lo que se venga, recibiendo patada, manotazo, cabezazo, pechazo, y después están enterísimos, charlando con los periodistas y bromeando (¿cómo cuernos hace Pichot para conservar su rostro intacto?). Entonces, claro, esa persona que ve el encuentro de rugby como si se tratara de un evento que "realmente está sucediendo", después se va a jugar al fútbol, creyendo que si pone la pata no pasa nada y ¡zas!, a la primera de cambio le partieron, mínimo, un peroné.

Yo solo les digo algo: señores, eso que ven es ficción. Está trucado, usan efectos especiales y, a veces, dobles de riego; esas piñas que se dan son espectaculares, en el sentido literal de la palabra. No crean en nada de lo que ven por tv porque ya pueden apreciar lo que sucede después: que dos semanas sin pisar; que veinte días sin poder mover la mano que, justo, es la derecha; que pica todo porque hace calor... Después no se quejen. Yo les avisé: "Niños, no hagan esto en sus casas"

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